¿Qué pasó en los noventa? Una mano invisible, de Gonzalo Maier

Portada de Una mano invisible, de Gonzalo Maier.

Una versión de esta reseña fue publicada originalmente en la edición 504 de la Revista Quimera, número de diciembre de 2025.

Cayó el Muro de Berlín, y mientras los profetas optimistas del porvenir barrían los escombros para hacernos el camino hacia los noventa, vaticinaban que una mano invisible quedaría —ahora más que nunca— a cargo de mover los hilos del mundo —ahora sí de todo el mundo— con la intención de que todo estuviera bien. En Colombia, muchos asociamos la zambullida del país en la apertura económica con una frase entusiasta: “Bienvenidos al futuro”, dijo el presidente en 1991.

Lo que vino luego es el universo del más reciente libro del chileno Gonzalo Maier (Talcahuano, 1981), titulado, bueno, Una mano invisible.

Publicado por Penguin, compila sus dos más recientes novelas (novelas cortas, cuentos largos): Piña (2022) y Mal de altura (2024), también publicadas en ese sello. Sin que sus tramas se conecten, guardan una evidente conexión que el título hace notar sin disimulo: la capacidad que ha tenido el neoliberalismo de trastocar lo que consideramos moralmente valioso desde que en los noventa latinoamericanos se instaló como doctrina.

En Piña, un artista vive encuentros con el fantasma de una crítica recién fallecida que lo había destrozado en un artículo; en Mal de altura, un profesor de filosofía debe darle clases de ética a un empresario condenado por corrupción.

Ambos relatos describen cómo el arte y la filosofía perdieron la esencia (¿esperanzadora? ¿romántica?) que vieron en ellos quienes los hicieron su forma de vida: las lógicas de mercado han condicionado la vigencia de las humanidades —o por lo menos su legitimidad social— a su transformación en circuitos burocráticos representados aquí en la academia y los museos.

Hay mucho de nostalgia en esa apuesta. Pero lo de Maier, más que un mero lloriqueo por lo que se fue, es una puesta en evidencia del patetismo que ha resultado de aquella transformación. Así, Horacio Piña, un artista que “se dedicaba a las instalaciones y a las ideas”, realmente estaba consagrado “a llenar formularios y a entregarlos antes de la fecha límite (…), a proponer obras revolucionarias que, con algo de suerte, serían financiadas por bancos o multinacionales”.

Maier construye con humor. Te la pasas bien leyéndolo. Permite que te acomodes en el sofá con un café y cada tanto señales el libro como aquel personaje de Leonardo Di Caprio convertido en meme que, con asombro, señala el televisor para indicar que ha reconocido algo. Es disparatado, pero, dices, “lo he visto”, “lo he vivido”. Y sonríes. Avanzas y vuelves a reír. Probablemente te carcajees. Hasta que te das cuenta de que tu risa es nerviosa. Estás constatando tus —nuestros— propios absurdos.

Es la incomodidad propia de reconocer que el mercado como realidad inevitable ha creado las condiciones para claudicar en las causas más nobles. Como el profesor Sócrates en Mal de altura, que hablando del empresario corrupto que ahora es su alumno, confiesa: “…yo quería que él estirara un brazo sobre mis hombros (…) y que me preguntara si no quería ser parte del directorio de una minera o de un banco menor, que necesitaba un filósofo para esas cosas, que la sabiduría no se podía comprar, pero que al mes me pagarían por cada reunión lo que yo ganaba en medio año”.

No es la primera vez que Maier vuelve a los noventa para descifrar qué pasó cuando Fukuyama auguró el fin de la Historia —una idea con la que ironiza en sus relatos—. Autor de cinco novelas, esa es más bien una huella. En Otra novelita rusa (Minúscula, 2019) —la historia de un jubilado chileno que lo deja todo para irse a Moscú a vencer a los mejores ajedrecistas— ya había mostrado, como signo de los tiempos, a borrachos rusos lanzándoles botellas a estatuas de Lenin.

Compilar las dos novelas de Una mano invisible parece forzado: no es común agrupar libros tan recientes de un mismo autor para hacerles una suerte de relanzamiento. Tiene sentido, en todo caso, que comiencen a andar un camino juntos, como un intento entre genuino y comercial por recalcar ante el público las obsesiones del autor.

Gonzalo Maier. Una mano invisible. Penguin Random House, 2025.


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